Por Stephanie Montero Trujillo

El campo de la epidemiología es tan vasto como intrincado, los modelos matemáticos basados en el análisis de datos tomados por años, constituyen uno de los mejores aportes para el entendimiento y prevención de algunas enfermedades.

La enfermedad de Chagas o tripanosomiasis, es una enfermedad causada por el protozoario Trypanosoma cruzi, que es transmitido por las heces del insecto vector Triatoma infestans o chirimacha. Arequipa es una zona endémica para este parásito, el periodo de incubación para esta enfermedad se puede prolongar hasta por más de 10 años, generando problemas cardiacos (cardiomiopatías) y digestivos (megas digestivos), el tratamiento consiste en la administración de benznidazole y nifurtimox. Como en toda infección metaxénica, el vector es el factor necesario para la dispersión de la enfermedad, de modo que por lógica, la fumigación debería ser la solución; sin embargo, el cambio climático, la migración humana y de otros reservorios mamíferos hacen difícil el control de esta enfermedad.

Un estudio concienzudo realizado por científicos de la Universidad de Pennsylvania, Universidad “John Hopkins”, CDC, Universidad Nacional de San Agustín y Universidad Peruana Cayetano Heredia, demuestran que la baja ocurrencia de casos clínicos graves no está directamente relacionado con la baja virulencia de la cepa del parásito circulante, sino a eventos denominados como micro-epidemias (“Retracing Micro-Epidemics of Chagas Disease Using Epicenter Regression”)

Teniendo como antecedente que la introducción de la enfermedad en Arequipa ocurrió aproximadamente hace 20 años, es válido suponer que los casos de infección con progresión a enfermedad grave sucedieron al menos 10 años después, debido al largo periodo de incubación. La dispersión de la enfermedad se vio interrumpida en el 2004 por la aplicación de deltamethrin (insecticida). En la actualidad la baja cantidad de casos graves se atribuye a la baja virulencia de la cepa circulante.

Para este estudio se utilizó la regresión epicéntrica (epicenter regression), que infiere dónde y cuándo un agente infecciosos ha sido introducido en una comunidad. “En la regresión epicéntrica se toma una ‘fotografía’ estadística de la enfermedad en una población particular para rastrear la historia de cómo la infección se estableció y se expandió. Se considera la duración de una exposición individual a la infección como una función de distancia de su residencia hacia lugares desconocidos, donde la infección se haya introducido, y combina esa medida con otros riesgos conocidos para estimar la probabilidad de infección.”

Este estudio demuestra que la baja tasa de episodios clínicos asociados a Chagas, se debe a la presencia de micro-epidemias, las cuales, interrumpidas por la fumigación, han iniciado hace menos de 10 años, tiempo insuficiente para que la enfermedad desarrolle a fases avanzadas, además que el efecto de esta infección no es observable porque los individuos infectados aún no han pasado del periodo asintomático largo al periodo sintomático, por eso es actualmente desestimado.

Forma de transmisión de la enfermedad de chagas.

No se ha demostrado que la cepa circulante en Arequipa, T. cruzi I, tenga baja o alta virulencia, ya que es probable que esta sea baja (como otros investigadores han señalado), pero sí, que la ausencia de casos de tripanosomiasis en fase tardía con eventos de cardiomiopatía (sintomatología grave) en el área peri-urbana no puede deberse a la baja virulencia de la cepa.

En la actualidad el Ministerio de Salud de Perú, al igual que otros países, proporciona tratamiento sólo a los menores de 15 años, se sabe que el tratamiento es muy efectivo en fases tempranas de la infección. Esta política se adecua muy bien a enfermedades que constituyen endemias, pero en este caso específico lo que está ocurriendo son epidemias y múltiples micro-epidemias. Los hallazgos demuestran que podrían haber adultos asintomáticos que no se están beneficiando del tratamiento disponible.

Disponible en PLoS.