Por Stephanie Montero Trujillo

Todos los microbiólogos tenemos un microorganismo favorito, yo tengo  dos, uno de ellos obedece a mi tendencia irracional por los virus, que para mí, son entes biológicos fascinantes: los Rotavirus.

Los rotavirus se descubrieron en 1973, por la australiana  Ruth Bishop quien con un microscopio electrónico observó a las partículas virales, dentro de las células intestinales de niños que sufrían gastroenteritis, en ese entonces las llamó “duovirus”, porque procedían de la región duodenal y porque el virus presentaba doble cápside. Años después Thomas Henry Flewett acuñó el nombre “rotavirus”, por la forma de rueda que presenta el virión.

Según la Organización Panamericana de la Salud, “la infección por rotavirus es responsable de alrededor de 600.000 muertes anuales y aproximadamente 40% de las hospitalizaciones por diarrea en menores de 5 años de edad en todo el mundo, lo que la convierte en la causa más importante de diarrea en este grupo de  población. El rotavirus puede provocar desde una infección asintomática en menores de 3 meses, hasta una diarrea grave con deshidratación que puede ocasionar la muerte. Según los datos disponibles, en la región de las Américas el rotavirus causa aproximadamente 75.000 hospitalizaciones y cerca de 15.000 muertes anuales.”

Se presenta casi con la misma frecuencia en países en vías de desarrollo y países desarrollados, no existe diferencia significativa entre grupos humanos con diferentes condiciones higiénico-sanitarias. Este  virus produce gastroenteritis aguda, principalmente en niños menores de 2 años y se puede volver mortal si es que el individuo presenta un alto grado de desnutrición y no puede acceder a atención médica oportuna.

Rotavirus es un virus  de la familia Reoviridae; no presenta envoltura y está compuesto de ARN de cadena doble, su genoma segmentado codifica para 6 proteínas no estructurales y 6 proteínas estructurales. Las proteínas no estructurales (NSP1, NSP2, NSP3, NSP4, NSP5, NSP6) se encargan de la síntesis, empaquetamiento y otros procesos replicativos del ARN, la más importante desde el punto de vista clínico es la NSP4 que se ha identificado como una enterotoxina glicoproteica que conduce al incremento de los niveles de calcio induciendo la diarrea. Las proteínas estructurales, participan como enzimas importantes durante la replicación, además de formar parte de la estructura total del virión (VP1, VP2, VP3, VP4, VP6, VP7), las más importantes son las proteínas superficiales VP4 y VP7. La clasificación según serotipos y genotipos, está basada en ambas proteínas, VP4 o tipo P, porque es sensible a proteasas, y VP7 o tipo G, porque se trata de una glicoproteína. Ambas proteínas constituyen  los determinantes antigénicos del virus y son las que inducen la respuesta inmunológica. Cuando nos referimos a los serotipos, estamos hablando de la variedad de anticuerpos que se producen como repuesta a estas proteínas. Cuando hablamos de genotipos, nos referimos a la variación en la secuencia del ARN viral.  A los rotavirus se les nomina como la combinación de serotipos y genotipos  G y P, de aquí en adelante nos referiremos a los genotipos como caracteres de variación, ya que están directamente relacionados con las mutaciones a nivel genético.

En la naturaleza existen al menos 7 grupos (A, B, C, D, E, F, G) presentes en una cantidad importantes de mamíferos ; cerdos, perros, gatos, vicuñas, caballos, conejos, monos, etc., sin embargo sólo los grupos A, B y C afectan  humanos, siendo el grupo A el más común.

La naturaleza genética del rotavirus permite tener una amplia variedad de serotipos y genotipos que circulan de manera estacional y regional, es decir los genotipos  presentes en una población u otra varían, los genotipos circulantes de Argentina no son los mismos que los que circulan en Japón; asimismo, los genotipos predominantes durante este año en una región no serán los mismos que aparecerán el próximo año en esta misma región, por eso es tan importante realizar la vigilancia de los genotipos que están circulando.

Tasa de mortalidad por 100.000 a nivel mundial, OMS 2009.

Este virus califica como un patógeno de invierno, sin embargo se comporta de manera errante en países tropicales como el nuestro. Debido a que no presenta envoltura lipídica como algunos virus (VIH, virus de la hepatitis B) es altamente estable  en el ambiente y muy resistente a condiciones desfavorables (tratamiento de aguas para consumo, pH ácido, actividad proteolítica).  Se transmite principalmente por vía fecal-oral, secreciones bucales y en general por contacto directo, este virus puede mantenerse activo sobre superficies inertes o vivas por días y horas respectivamente, además, puede mantenerse mucho más tiempo en las heces, éstas suelen contener 100 billones de partículas por mililitro, siendo al dosis infecciosa de 10.000 a 10 millones de partículas virales

Una vez que ingresa al individuo, el virión viaja por el tubo gástrico hasta llegar al intestino, es capaz de soportar el pH ácido del estómago y las enzimas degradadoras, infecta las células duodenales y se replica, allí destruye las vellosidades. Para producir la diarrea recurre a dos mecanismos, por un lado,  induce a la disminución de la absorción de sal, glucosa y agua, además, la acción de la proteína NSP4 (enterotoxina) incrementa los niveles de calcio, generando descompensación y desbalance de sales en el intestino

El diagnóstico que indica la presencia del virus en el individuo se realiza mediante pruebas inmunológicas (ELISA) en muestras fecales donde se detectan los antígenos (proteínas del virión).  Un paciente con rotavirosis es tratado con terapia de soporte evitando su deshidratación y manteniendo sus signos vitales estables.

La genotipificación es una herramienta para el monitoreo de los genotipos circulantes en cada región, existen en la web cientos de artículos sobre este tópico, se utiliza la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), primero con la rt-PCR se convierte el ARN en ADN y posteriormente con la nested-PCR  se amplifican regiones específicas de todo el genoma.

Micrografía electrónica de transmisión de partículas de rotavirus, con característica forma de rueda.

En la actualidad están a disposición de la comunidad las vacunas para prevenir la gastroenteritis severa por rotavirus; así, tenemos 2 tipos de vacuna, la ROTARIX, de la marca GlaxoSmithKline,  monovalente (rotavirus cepa humana G1P[8]) y de dos dosis, y la ROTATEQ, de la marca Merck, una versión pentavalente (rotavirus humana-bovina G1, G2, G3, G4, P[8]) y de tres dosis. Ambas presentaciones han arrojado resultados parciales, entre ellas,  la más usada es la pentavalente por el espectro ampliado que posee. No existe protección completa para el virus, algunos niños que han recibido la vacuna se han infectado, sin embargo desde la aparición de la vacuna los casos severos han disminuido significativamente.

Si bien es cierto, este problema de salud es persistente en la actualidad y es de los más próximos a nuestra realidad, cientos de niños ingresan a los hospitales por problemas diarreicos de etiología viral, en la mayoría de los casos por infección con rotavirus, otro aspecto a considerar es que existen otros grupos virales que podrían ser los causantes de este tipo de patologías (Enterovirus, Norovirus, Adenovirus, Astrovirus, etc.) y que lamentablemente no están siendo diagnosticados. Lo mínimo que podemos hacer es permitir que los niños reciban todas sus vacunas, mantener una buena nutrición y bueno, lo básico y elemental que es mantener lo más posible la higiene; siempre es mejor disminuir los factores de riesgo.