Por Stephanie Montero Trujillo

La semana pasada la noticia del fallecimiento lamentable de un anciano fue la que llamó la atención de la gente, aparentemente por la infección del hongo  Cryptococcus sp., transmitido por las heces de una paloma. Es evidente que el número de palomas (Columba livia) ha aumentado logarítmicamente en estos  últimos 10 años, sin embargo, si la quisiéramos considerar una plaga, como si fuera una infestación de cucarachas en nuestro hogar, pues la culpa siempre será nuestra, las cucarachas abundan donde no hay buena limpieza, igualmente, las palomas  proliferan y se concentran donde sea que puedan conseguir alimento, y es obvio que nosotros somos quienes les proporcionamos el alimento, un negocio redondo en la Plaza San Francisco.

Conocidas como “ratas del aire”, estimo yo que; por su alta densidad poblacional, color grisáceo y porque transmiten una serie de agentes infecciosos. Con respecto a este último punto, una búsqueda casi obsesiva de información me llevó a darme cuenta de cuál es el verdadero rol de estas aves en la trasmisión de ciertas enfermedades.

Palomas en la Plaza de San Francisco en Lima.

El primer agente infeccioso que se me vino a la mente fue el virus influenza. Columba livia y los columbiformes en general son pésimos transmisores del virus de la influenza aviar, sólo el 2% del total de las aves (excepto patos y ganzos) pueden contraer al virus mediante una dispersión primaria, incluso, su papel como dispersores secundarios (contagio a humanos y aves de corral) es mucho más bajo aún (Alexander, 2000). Por otro lado se sabe que es necesario un reordenamiento genético efectivo para que un virus aviar infecte a un humano, lo cual es posible como en el caso del virus de la influenza aviar H5N1. Periódicamente se realiza el monitoreo de la presencia del virus en estas aves, siendo reportado por varios autores que la presencia del virus en muestras fecales de las palomas  es inexistente (Sudhir, 2008; Boon et al., 2009; Alkhalaf, 2010) o en el peor de los casos, en Tailandia,  su presencia alcanza sólo el 1.954%  entre el 2004 y 2009 (Siengsanan et al., 2009). Además, la  susceptibilidad in vitro en Columba livia por el virus de la influenza H5N1 no fue exitosa (Liu et al., 2009). Entonces si científicamente está demostrado que las palomas no transmiten al virus de la influenza aviar, con mucha menos probabilidad lo harán para el caso del virus de la influenza humano.

En el caso de las bacterias, se les considera como vectores de patógenos implicados en diarreas, la situación  es variable dependiendo del país. En Arabia Saudita se evaluaron muestras fecales de C. livia  y se encontraron un 2.5% de cepas diarreagénicas de Escherichia coli  (H7:O157) y  un 2% de cepas de Salmonella sp. (Abulreesh, 2011), ambas con bajas tasas de resistencia antimicrobiana, en palabras del autor “las palomas  no juegan un rol importante en la ocurrencia de las infecciones asociadas a estos patógenos”. En Brasil se encontró un 12.1% de cepas de E. coli enteropatogénicas y cerca del 62% de estas presentaron resistencia antibiótica, en este caso la autora si califica a esta especie como un componente importante en la dispersión de este tipo de enfermedades. (Silva et al., 2009). En España, se encontró una alta prevalencia para el agente causal de la psitacosis o clamidiosis; Chlamydophila psittaci con 52.6%, y otras bacterias como Campylobacter jejuni con 69.1% y Campylobacter coli con 1.1% (Vásquez, 2010).

Como portadoras, las palomas tiene ácaros de las especies Ornythonyssus sylviarum y Dermanyssu sp. (Téllez et al., 2008), y pulgas, principalmente de la especie  Ceratophyllus gallinae según el Museo de Historia Natural de Gran Bretaña. Estos artrópodos producen cuadros alergénicos y escosor intenso en los afectados.

Palomas en plena rutina diaria.

Finalmente entre los hongos principales tenemos a Histoplasma sp. y Cryptococcus neoformans. Cryptococcus neoformans var. neoformans puede ser aislado de la cloaca, plumas, patas y pico de las palomas, siendo las heces las que mantienen mejor al hongo por el pH, osmolaridad y altas concentraciones de nitrógeno. A pesar de que evidentemente Columba livia es portadora de este hongo, como muchos estudios lo demuestran, pero en  baja concentración, por ende los científicos son concluyentes al afirmar que esta ave no puede ser  el reservorio principal en la naturaleza (Littman & Borok, 1967), y que su virulencia es baja puesto que sólo ataca a pacientes inmunodeprimidos, con SIDA, enfermedad de Hodgkin, leucemia y linfoma, esto en comparación con C. neoformans var gatii , cuyo principal hábitat son las hojas de eucalipto y es capaz de atacar a individuos sanos. (López, 2005). Por otro lado algunos científicos afirman que C. neoformans var. neoformans no juega un rol importante en la diseminación del hongo porque no permite su multiplicación en el tracto gastrointestinal (Abou-Gabal & Atia, 1978). En las  muestras fecales de las palomas se encuentra a Cryptococcus neoformans  casi con seguridad, entre 7 a 20%,  teniendo en cuenta que los estudios sólo nos dicen  del género del hongo y no de la especie ni de la variedad, sin embargo esto se justifica por la dificultad de esta tarea per se.

En conclusión, las palomas son una plaga? Sí, desde el punto de vista de densidad poblacional. Las palomas afectan nuestra salud? Sí,  por los procesos alergénicos mencionados, y en el caso especial de los pacientes inmunodeprimidos que de hecho son sensibles no sólo a la presencia de palomas portadoras de microbios, sino a múltiples elementos y lugares que están plagados de microorganismos. Los estudios demuestran que Columba livia no es un buen vector de bacterias, ni reservorio de hongos, sin embargo es muy cierto que la mayoría de ellas está plagada de ácaros y pulgas, que sí nos pueden afectar directamente. Volviendo a la coyuntura, la alta densidad de palomas en la ciudad es un problema, estas se han vuelto tan dependientes de nosotros que prefieren los ambientes urbanos. A pesar de esto, la solución no es exterminarlas como a una plaga, ni tampoco es correcto introducir otras especies como las ardillas para controlarlas, ya que cualquier animal se introduce junto con sus microorganismos y podría maximizar el riesgo de la población, recordemos que las ardillas pueden contraer el virus de la rabia. Si se quiere una ciudad con menos palomas, pues no hay que alimentarlas, simple como eso.

Bibliografía

  • Abou-Gabal M & M Atia. Study of the role of pigeons in the dissemination of Cryptococcus neoformans in nature. Sabouraudia. 1978 Mar;16(1):63-8.
  • Abulreesh H. Free living rock pigeon (Columba livia) as an environmental reservoir of enteric bacterial pathogens resistant to antimicrobial drugs In Saudi Arabia. Current Research In Bacteriology, (2011)4: 28-33.
  • Alexander DJ. A review of avian influenza in different bird species. Vet Microbiol. 2000 May 22;74(1-2):3-13.
  • Alkhalaf A. Field investigation on the prevalence of avian influenza virus infection in some localities in Saudi Arabia. Pak Vet J, 2010, 30(3): 139-142
  • Boon AC, Sandbulte MR, Seiler P, Webby RJ, Songserm T, Guan Y, Webster R. Role of terrestrial wild birds in ecology of influenza a virus (H5N1). Emerg Infect Dis. 2007 Nov;13(11):1720-4.
  • Liu Y, Zhou J, Yang H, Yao W,  Bu W,  Yang B, Song W, Meng Y, Lin J, Han C, Zhu J, Jingyi M. Susceptibility and transmissibility of pigeons to asian lineage highly pathogenic avian influenza virus subtype H5N1. Avian Pathology (December 2007) 36(6), 461[1]46
  • López R. Ecología de los hongos patógenos para el hombre. Revista mexicana de micología 2005 (021) Pp 85-92.
  • Rosario I, Acosta B, Colom F. La paloma y otras aves como reservorio de Cryptococcus spp. Rev Iberoam Micol 2008; 25:S13-S18.
  • Siengsanan J, Chaichoune K, Phonaknguen R, Sariya L, Prompiram P, Kocharin W, Tangsudjai S, Suwanpukdee S, Wiriyarat W, Pattanarangsan R, Robertson I, Blacksell S, Ratanakorn P. Comparison of outbreaks of h5n1 highly pathogenic Avian influenza in wild birds and poultry in Thailand. Journal of Wildlife Diseases, 45(3), 2009, Pp. 740–747
  • Silva V, Thiago J, Nascimento C, Diniz C. Diarrheagenic Escherichia coli strains recovered from urban pigeons (Columba livia) in Brazil and their antimicrobial susceptibility patterns. Current Microbiology Volume 59, Number 3, 302-308, DOI: 10.1007/S00284-009-9434-7
  • Sudhir P.  Avian influenza surveillance in domestic pigeons Columba livia domestica.
  • Téllez M, Sordo C, Ruiz A, Tucto S, Manrique A. Dermatosis por ácaros de palomas. Primer reporte de la presencia de Ornithonyssus sylviarum en el Perú. Folia Dermatol. Peru 2008; 19 (2): 63-68
  • Vázquez B, Esperón F, Neves E, López J, Ballesteros C, Muñoz M. Research screening for several potential pathogens in feral pigeons (Columba livia) in Madrid. Acta Veterinaria Scandinavica 2010, 52:45