Por Christian Florian Carrillo
Un equipo de la Escuela de Medicina de la Univcersidad de Stanford, ha catalogado exactamente que partes del código genético son esenciales para la sobrevivencia de una especie, Caulobacter crescentus. Encontraron de que el 12% del material genético de la bacteria es esencial para sobrevivir en condiciones de laboratorio. Los elementos esenciales incluyen genes no solamente codificadores de proteínas, sino que también ADN regulador y  otros fragmentos de ADN con función desconocida.  El otro 88% del genoma podría ser eliminado sin dañar la habilidad de la bacteria para crecer y reproducirse.
El estudio utiliza una técnica de análisis genético desarrollado por el grupo y abre el camino para entender mejor como la vida bacteriana ha evolucionado y para el mejormamiento de la identificación de ADN esencial para varios procesos baceterianos, incluyendo la sobrevivencia de las bacterias patógenas en una persona infectada.
Beat Christen, autor principal de la publicación dice que el proyecto se ha dirigido hacia una pregunta fundamental de la biología ¿Qué es esencial para la vida?, y dice que han realizado un nuevo método para identificar todas las partes del genoma requerido para la vida.

Caulobacter crecentus

La bacteria Caulobacter crescentus es una especie de agua dulce que se ha utilizado desde hace mucho en la investigación molecular, su genoma se terminó de secuenciar el año 2001, pero eso no le aportó a los científicos con la información de que partes del ADN son esenciales para la bacteria. El ADN de Caulobacter es como el de la mayoría de bacterias, un cromosoma circular único. Para desarrollar el experimento, los investigadores mutaron varias bacterias para que cada una incorporara un pedazo de ADN artificial en un lugar al azar en el cromosoma, ese ADN artificial fue previamente marcado para que los investigadores pudieran ubicarlo fácilmente e identificar la interrupción de la función en la región de ADN donde ingresó. Luego de dos días los científicos cultivaron a estos mutantes hasta que tuvieran 1’000 000 de bacterias y luego secuenciaron su ADN, analizaron los resultados y creron un mapa del genoma para mostrar donde se insertaron los segmentos artificiales en el cromosoma.

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