Por Christian Florian Carrillo

Pesudomonas aeruginosa, una bacteria que abordamos antes es el protagonista de la historia de hoy. Científicos de la Universidad de Washington han descubierto que inyecta toxinas a otras bacterias rivales con una estructura llamada sistema de secreción tipo VI (T6SS por sus siglas en inglés) una estructura similar a una aguja, estas toxinas se encargan de degradar los peptidoglicanos de la pared celular, los peptidoglicanos son el componente más importante de la pared celular y le da la rigidez a esta estructura que a su vez da la forma a la bacteria. P. aeruginosa envía hacia la pared las proteínas Tse1 y Tse3 las cuales hidrolizan el peptidoglicano que finalmente hará que la célula se desorganice e ingresen agua y solutos que terminaran por romper a la bacteria inyectada, para que estas mismas proteínas no afecten a la propia P. aeruginosa, son inactivadas por otras proteínas, estas también sirven para defenderse de otras bacterias que pudieran estar atacándolas.
La publicación está disponible en Nature del 21 de julio, si no tienen la revista, por el momento solo se puede acceder al resumen online.