Por Stephanie Montero Trujillo

A quien no le ha impresionado alguna vez un espectáculo de luces, los colores brillantes están por donde quiera que veamos, en anuncios de luces de neón, en las discotecas, en los juegos artificiales, en las piletas de los parques, en películas sobre Pandora y los azules navi, y aunque usted no lo crea; sucede incluso en el mar, se trata del fenómeno de bioluminiscencia. Pocos  organismos marinos son capaces de generar este fenómeno, entre ellos las conocidas medusas. En el año 2008, Martin Chalfie, Osamu Shimomura y Roger Tsien recibieron el premio nobel en Química por el descubrimiento de la GFP (green fluorescent protein), aislada de la medusa  Aequorea victoria. El estudio del fenómeno de la bioluminiscencia en la medusa mencionada data de los años 60, cuando se le atribuía a la proteína “aequorina” la responsabilidad de la fluorescencia, los años han demostrado que no es así, pero también que los científicos de aquellas épocas no estaban del todo errados. En la naturaleza las GFPs son moléculas producidas por A. victoria,en presencia de iones de calcio el complejo “aequorina” (coelenterazina) cambia su conformación a una “apoaequorina” (coelenteramida), cuando incide sobre ella luz UV o luz azul, ésta se excita, emite luz y la transfiere a la GFP, generándose  el color verde fluorescente.

Ratón transgénico (derecha), con gen de la GFP y bajo luz ultravioleta

La principal aplicación de las GFPs es el uso de estas como genes reporteros, que cumplen la función de “etiquetar” o “marcar” genes invisibles, y revelarlos para los estudios pertinentes. La novedad de las GFP ha llevado a los científicos a prácticamente “etiquetar” todo organismo posible, dicho de otro modo generando organismos transgénicos (organismos a los cuales se les ha insertado un gen exógeno que les permite expresar una característica determinada); bacterias, levaduras, gusanos, moluscos, insectos, anfibios,  ratones,  conejos y primates, se ha demostrado que las GFPs se expresan eficientemente en todos estos sistemas vivientes.

Derivados de colores de la GFP

La variedad de colores que pueden generar las GFPs dependen de la longitud de onda en la cual se encuentren los picos de excitación y emisión, que naturalmente van desde el azul hasta le amarillo. Por otro lado, no contentos con toda esta maravilla, los científicos consiguieron realizar mutaciones o variaciones en la secuencia genética de la GFP para lograr un espectro más amplio de colores, que no tienen absolutamente nada que envidiar a los colores visibles del arcoíris.