Alguna vez hemos oido de que beber vino es bueno para nuestra salud, sobretodo el vino tinto, nos han dicho que es un excelente antioxidante y que ayuda a prevenir ataques cardiacos y demás cuando se le toma con moderación. Personalmente no he tenido objeción en beber una o dos copas de vino a la semana, sin importar sus efectos protectores, de hecho estoy bebiendo una copa mientras escribo esto. Para los que no les gusta mucho el vino o beber alcohol, muy pronto podrían estar recibiendo una dosis protectora sin la necesidad de llevarse una copa a los labios.

Resveratrol sería la molécula que daría sus propiedades benéficas al vino.

Un estudio de la Universidad de Estrasburgo publicado en la revista científica FASEB ha dado con la molécula implicada en los efectos protectores cardiacos del vino tinto: resveratrol. Las plantas producen una amplia gama de compuestos, resveratrol es uno de ellos es un polifenol, del que siempre se sospechó de ser el responsable de la “Paradoja Francesa”, esta paradoja trata de que los franceses tienen una incidencia baja de ataques coronarios a pesar de tener una dieta alta en grasas saturadas. El artículo francés prueba a la molécula en ratas en varios experimentos, donde se observó el efecto protector, midiéndose parámetros como resistencia a la insulina, pérdida de densidad osea, atrofia muscular, todas pruebas destinadas a simular un vuelo espacial largo o una vida sedentaria extrema, mientras que el grupo control sufrió de muchos problemas físicos, el grupo que tomó resveratrol no sufrío ningún síntoma, además de dar con la dosis necesaria para obtener el efecto protector. Este estudio viene seguido de otro de la Universidad de Columbia, en el que aparentemente se ha descubierto una manera de obtener resveratrol puro de mejor manera que aislándola de la uva y sería la primera vez en que se obtiene de manera sintética.

Por ello es muy probable de que el resveratrol sea un fármaco que se recete a las personas para mejorar sus funciones físicas y para protegerlos mejor de los efectos del envejecimiento. ¡Salud!.