Por Christian Florian Carrillo

Anticipándome apenas a las celebraciones de Fiestas Patrias les voy a hablar del árbol de la quina, uno de los símbolos del escudo nacional y quienes varios confunden con la quinua, un cereal proveniente de un arbusto no de un árbol.

El árbol de la quina cuyo nombre científico es Cinchona officinalis (la especie más explotada de las 17 que hay de este árbol) era conocido como medicinal mucho antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo, tal como lo aseguran muchos escritos de la época como el Quinología de Hipolito Ruiz, los escritos de Jussieu y de La Condamine durante su expedición geodésica a la línea ecuatorial en el segundo tercio del siglo XVIII, en esta expedición el ingeniero y dibujante francés J. de Morainville es quién realiza y publica el primer dibujo del árbol de la quina.

Arbol de la quina, parte de nuestro escudo nacional. Se encuentra en peligro de extinción y no debemos permitirlo.

Pero la fama le viene de casi un siglo atrás en el siglo XVII en la época del virrey Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla , cuarto conde de Chinchón. El cacique de Malacato en lo que ahora es Ecuador, bautizado con el nombre de Pedro Leiva, este le dio al corregidor de Loja, Don Juan López Cañizares para “tratarlo de unas fiebres”. Este corregidor fue quien le dio la medicina en forma de corteza de árbol al virrey cuando se entero de que la esposa de este se hallaba enferma de terciana (malaria), pero el virrey desconfiado de la medicina de los indios hizo que primero la probaran con otros enfermos, una vez informado de su efectividad dio permiso para utilizarlo en su esposa.

Pronto la medicina obtuvo su fama y fueron los jesuitas quienes las daban a los enfermos, moliendo la corteza hasta polvo y se le tomaba diluida en vino o aguardiente, este polvo fue conocido como “Polvos delos Jesuitas”, para finales del siglo XVII y principios del XVIII, esta medicina era vendida en Europa como una medicina fina de última generación como diriamos ahora  y no se conocía su apariencia puesto que en Europa solo llegaba como polvo, siendo pues importante el dibujo de Morainville que dio a conocer su apariencia en el viejo continente.

A partir de entonces hasta mediados del siglo XX su estudio fue intenso y su uso también tanto así que incluso fue más exportada que el algdón y el tabaco en su momento. Por estas fechas este árbol se encuentra en peligro de extinción, se le encuentra en poca cantidad en San Martín y también se está extinguiendo en lugares como Colombia y Ecuador.

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